EN RECUERDO DE IGNACIO GORDILLO
El pasado 22 de junio nos dejó Ignacio Gordillo. Su fallecimiento ha suscitado numerosas y merecidas muestras de reconocimiento hacia quien fue un jurista excepcional y una persona íntegra.
Sus compañeros de la Fiscalía, de la Audiencia Nacional, quienes tuvieron el privilegio de asistir a sus clases de formación jurídica, quienes compartieron con él responsabilidades en la Junta de Gobierno del ICAM o el ejercicio de la abogacía han recordado una trayectoria ejemplar. Yo quisiera recordar una faceta distinta: la que tuve la fortuna de conocer durante la candidatura encabezada por Miguel Durán Campos en las elecciones al Ilustre Colegio de la Abogacía de Madrid, celebrada el 20 de diciembre de 2022.
Fueron meses de intenso trabajo, reuniones, debates y encuentros con compañeros de muy diversa procedencia profesional. Es precisamente en esos momentos cuando se conoce de verdad a las personas.
De Ignacio me impresionaron especialmente su señorío, su coherencia, su educación, su honestidad y la serenidad con la que afrontaba cualquier discusión. Nunca buscaba el protagonismo. Escuchaba con atención y, cuando intervenía, lo hacía con la autoridad que solo proporcionan la experiencia, el conocimiento y una profunda convicción en los valores de nuestra profesión.
Defendía una abogacía libre e independiente, consciente de que el abogado constituye una pieza esencial del Estado de Derecho. Hablaba con el mismo respeto del abogado de un gran despacho que el de uno pequeño, del asesor jurídico de empresa y del abogado del Turno de Oficio, porque entendía que todos compartimos una misma misión: garantizar el derecho de defensa, preservar el deber del secreto profesional y contribuir a una Administración de Justicia mejor.
Quienes compartimos aquella candidatura aprendimos mucho de él, tanto en el plano profesional como en el personal.
La fotografía que acompaña estas líneas corresponde a la presentación pública de aquella candidatura. Ignacio Gordillo aparece sentado inmediatamente a la izquierda de Miguel Durán, junto al resto de quienes compartimos aquel proyecto para el ICAM. Hoy esa imagen tiene para mí un valor especial: refleja el compromiso de un grupo de abogados con una determinada forma de entender la profesión y me permite recordar a Ignacio como era: sereno, cercano, generoso y siempre dispuesto a poner su experiencia al servicio de los demás.
Así quiero recordar hoy a Ignacio Gordillo: como un jurista excepcional, pero, sobre todo, como un hombre íntegro, cuyo ejemplo seguirá inspirando a quienes creemos que la abogacía es, antes que un medio de vida, un servicio esencial a la libertad, a la Justicia y al Estado de Derecho.
Descanse en paz, Ignacio Gordillo. 🙏

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LA TRASTIENDA DE LOS TRIBUNALES DE INSTANCIA
No se trata de una reforma «neutra». Al menos así lo piensan muchos profesionales; entre otros nuestro codirector del despacho, que lo ha publicado en la plataforma jurídica LAW&TRENDS por invitación del periodista especializado en tribunales, Luisja Sánchez, a quien le agradecemos esta deferencia con Santiago Milans del Bosch.
adjuntamos en enlace:
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EL ESTADO DE LA JUSTICIA
Interesante artículo «La Justicia y su administración en la España del s. XXI» escrito por Javier Saguar, abogado del despacho MILANS DEL BOSCH & ITL y asesor juridico de la Asociación de Periodistas Escritores Veteranos de España (APEVE). En dicho artículo, publicado en la web de APEVE, Javier denuncia el deterioro de la Administración de Justicia en la España del siglo XXI, atrapada entre la falta de medios, la politización y reformas mal diseñadas. Advierte que la escasez de jueces y recursos provoca retrasos incompatibles con la tutela judicial efectiva. Con una reflexión jurídica y filosófica, reclama voluntad política y exigencia social para devolver a la Justicia la eficacia, imparcialidad y dignidad que exige un Estado de Derecho.
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LA DEFENSA PÚBLICA DE ÁLVARO GARCÍA ORTIZ: INCOMPATIBLE CON EL PRINCIPIO DE IGUALDAD
Nuestro codirector Santiago Milans del Bosch ha publicado en la plataforma jurídica LAW&TRENDS un artículo jurídico sobre el inmediato juicio a Álvaro García Ortíz acusado por delitos cometidos en el abusando de su cargo como Fiscal General del Estado.
Vaya por delante el respeto a la presunción de inocencia.
Pero lo que llama la atención es que se trata de un caso muy especial, donde la imagen -y la realidad- que se da daña de forma clamorosa el principio de igualdad: su abogado defensor lo costeamos entre todos los españoles con dinero público; y el representante del Ministerio fiscal -dependiente orgánico y directo de él- no le acusa.
Agradecemos al periodista de tribunales Luisja Sánchez esta oportunidad de escribir en temas de plena actualidad.
adjuntamos el link para acceder a dicha publicación:
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IDEAS SOBRE EL PROCEDIMIENTO ABREVIADO TRAS DICTARSE EL AUTO DE TRANSFORMACIÓN en la causa especial contra el Fiscal General del Estado
El periodista de tribunales LuisJa Sanchez ha publicado en Economist & Jurist este artículo que le pidió a Santiago Milans del Bosch, codirector del despacho, sobre los pasos procesales siguientes tras haberse dictado por el magistrado instructor del Tribunal Supremo el auto de PA contra el Fiscal General del Estado y la fiscal jefe provincial de Madrid.
Adjuntamos el link para su localización y lectura.
https://lnkd.in/dgfpTk_8
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ALGO FALLA CUANDO LA JUSTICIA NO TIENE EFECTOS PRÁCTICOS (publicado en Confilegal, con gran repercusión mediática).
Como jurista, no puedo ocultar mi profundo malestar al observar cómo se ha truncado la trayectoria profesional del Coronel Pérez de los Cobos debido a una continua y múltiple serie de actuaciones arbitrarias, promovidas desde el Ministerio del Interior, que han sido anuladas en hasta ocho ocasiones por el Tribunal Supremo por su evidente ilegalidad. Diego Pérez de los Cobos pasa hoy a la situación de reserva por cumplir la edad reglamentaria y no habérsele promovido al empleo de General, algo que el Gobierno tenía decidido que no iba a acordar, llevando a cabo, para tal fin, constantes ilegalidades, comenzando por su cese en 2020 de la jefatura de la Comandancia de Madrid -por no incumplir un mandato dado por la autoridad judicial a miembros de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Guardia Civil en la investigación de unos delitos-, y continuando con la reiterada modificación sin justificación legal alguna del procedimiento de evaluación para ascenso a General, en el que estaba inmerso, donde había obtenido del Consejo de Generales de la benemérita Institución la máxima puntuación en todas las aptitudes, consiguiendo ser el número 1 de los Coroneles evaluados en diversas ocasiones.
No voy a hablar de la persona -su amor a España, honor, integridad, sentido del deber y de la justicia, cumplimiento de la Constitución y del resto del Ordenamiento Jurídico como base de la paz, orden y convivencia, compañerismo y disciplina- ni tampoco de lo que ya han pronunciado los jueces en sus sentencias. Pero sí quiero hacer estas reflexiones como miembro del equipo jurídico que le ha acompañado en los diversos recursos contencioso-administrativos contra la actuación administrativa emanada del Gobierno hacia su persona, que no solo revela una preocupante falta de respeto hacia el Estado de Derecho, sino que también pone de manifiesto fallos del sistema jurídico que comprometen la tutela judicial efectiva y alimentan la corrupción política que encuentra cómplices en estructuras que toleran o fomentan la arbitrariedad.
En un sistema jurídico que se precie, las sentencias del Tribunal Supremo deberían ser el punto final de cualquier controversia. Su función no es solo garantizar la legalidad, sino también proteger los derechos fundamentales de los ciudadanos, incluidos los servidores públicos. Sin embargo, cuando estas decisiones carecen de eficacia práctica y permiten que persistan -o peor aún: que se perpetúen- actuaciones arbitrarias dirigidas a un objetivo único, algo está fallando. El caso que nos ocupa es un ejemplo alarmante de cómo el incumplimiento reiterado del contenido de las sentencias puede minar la confianza en las instituciones y perpetuar la ilegalidad de la actuación administrativa y la impunidad de quien de forma reiterada se burla de la Ley, del Tribunal Supremo y de las sentencias judiciales.
La tutela judicial efectiva es un derecho fundamental consagrado en el artículo 24 de la Constitución. Su vulneración afecta no solo a las víctimas directas, sino también a la esencia misma de nuestro ordenamiento jurídico. Cuando las sentencias judiciales se incumplen mediante nuevos actos administrativos igual de ilegales -así lo ha dicho el Tribunal Supremo-, se despoja a los ciudadanos de la protección que les garantiza el sistema y se abre la puerta a la anarquía jurídica quebrando el principio de seguridad jurídica.
Es fundamental que este tipo de situaciones se analicen y se corrijan de manera urgente: resulta indispensable fomentar una cultura de respeto hacia las decisiones judiciales y establecer mecanismos legislativos efectivos para eliminar el efecto perverso de la arbitrariedad en la Administración pública y garantizar el sometimiento de la misma a la legalidad.
Las sentencias de asuntos “que se ganan” no han de valer sólo para enmarcarlas, sino para corregir abusos y ofrecer el efecto pedagógico de lo que se ha de hacer y lo que no. El Estado de Derecho no puede ser una ficción. Cuando las decisiones del Tribunal Supremo se convierten en papel mojado, todos perdemos. Es hora de reclamar un sistema en el que la legalidad y la justicia no sean meras palabras, sino pilares fundamentales que guíen la actuación de quienes tienen en sus manos la responsabilidad de servir al bien común.
Santiago Milans del Bosch
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CORRUPCIÓN, PODER Y JUSTICIA EN LA OBRA DE GOETHE…DE PLENA ACTUALIDAD
El poder y la justicia pueden ser fácilmente manipulados cuando se carece de principios morales. El presente relato no solo no rompe con lo estrictamente jurídico, sino que, en el fondo, conecta profundamente con quienes, como en este despacho, que tengo el honor de codirigir, estamos comprometidos con la ética y la lucha contra la corrupción, sin temer enfrentarnos al poder, cuando así lo requieren los casos que atendemos.
Mi amigo César acababa de regresar de la ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Asturias 2024 y me relató la intervención del excelentísimo señor Michael Ignatieff, galardonado con el premio en Ciencias Sociales. En su discurso, Ignatieff hizo una constante alusión a la famosa fábula del erizo y el zorro, aunque sin mencionar explícitamente a su autor. Citó la idea de que “el zorro sabe muchas cosas, pero el erizo sabe una única cosa importante.” César, al escuchar estas palabras, reconoció de inmediato la referencia al poema de Goethe y, en un gesto generoso y lleno de cariño por su parte, fue a buscar un ejemplar de “Reynard el Zorro” (Reineke Fuchs) para comprármelo y dedicármelo: “Para mi amigo Santiago, que es un zorro y también un erizo.”
Reynard el Zorro es un poema épico en verso del escritor alemán Johann Wolfgang von Goethe, publicado en 1794. En esta obra, Goethe adapta un cuento popular medieval sobre Reynard, un astuto zorro que utiliza su ingenio y manipulación para enfrentarse a otros animales del bosque, representados como arquetipos de la sociedad humana. La historia comienza cuando los animales de la corte del rey león, Noble, acusan a Reynard de varios crímenes, entre ellos robos y engaños. A lo largo del relato, el zorro, que parece estar al borde del castigo, logra evadir la justicia utilizando su habilidad para mentir y jugar con los intereses y debilidades de sus acusadores. Cada vez que se le acusa, Reynard convence a los otros animales de su inocencia o promete cosas que no cumple, manipulando a todos a su favor. Incluso los animales que intentan atraparlo, como el lobo Ysengrim, terminan siendo engañados.
La sátira es un elemento central en la obra. A través del comportamiento de Reynard y los demás animales, Goethe critica la corrupción, la hipocresía y la falta de valores morales en la sociedad, especialmente en las estructuras de poder. En lugar de castigar sus malas acciones, la astucia de Reynard le permite ascender en la corte y consolidar su posición, subrayando la idea de que muchas veces el engaño y la manipulación tienen aparente éxito en la vida real… hasta que todos reaccionan con valentía, cada uno con sus habilidades y en su campo de acción propio.
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LEY ORGÁNICA DEL DERECHO DE DEFENSA
Se ha perdido una gran oportunidad para regular, sin brindis al sol, aspectos fundamentales del derecho humano a la defensa. y mucho de lo que se recoge en el texto, ya venía aplicándose, aunque no fuera con ley orgánica. Hay alguna novedad. Pero, volvemos a decir: insuficiente.
Se adjunta el texto de la ley en formato .pdf publicado en el Boletín Oficial del Estado de 14 de noviembre de 2024.
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Los medios nos citan, como el Equipo profesional de abogados encargados de la defensa de los derechos e intereses del Coronel Pérez de los Cobos
EL INDEPENDIENTE
EL CIERRE DIGITAL
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Comunicado del socio Santiago Milans del Bosch
Como miembro de las carreras fiscal y judicial, en situación de excedencia, no puedo por menos que manifestar mi más profunda preocupación por la gravísima situación en la que se encuentra el Ministerio Fiscal en España, en particular con la permanencia en el cargo de un Fiscal General del Estado investigado por el Tribunal Supremo en una causa criminal y con sus dispositivos registrados por la policía judicial en cumplimiento de lo ordenado por la autoridad judicial, quien se resiste a dimitir. Esto no es una cuestión política, sino de decencia y credibilidad institucional.
Es fundamental trasladar a la opinión pública que, al estar implicado en una causa penal, debería asumir su responsabilidad y renunciar, máxime por la situación que genera en un cuerpo funcionarial de necesaria organización jerárquica. Su papel como Fiscal General, cuya parcialidad ha sido evidente en múltiples ocasiones (hasta el extremo de haber sido calificada su actuación en la promoción y nombramiento de la anterior Fiscal General y Ministra de Justicia como ilegal por “desviación de poder”) compromete la objetividad y el respeto hacia los fiscales que, con entrega y dedicación, desempeñan sus funciones con apego y defensa a la legalidad.
Con pleno respeto a la presunción de inocencia -y sin ser incompatible con ella- me sumo a quienes exigen su dimisión, dado que esta situación no tiene precedentes en ningún país democrático.
Santiago Milans del Bosch y Jordan de Urries
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