El poder y la justicia pueden ser fácilmente manipulados cuando se carece de principios morales. El presente relato no solo no rompe con lo estrictamente jurídico, sino que, en el fondo, conecta profundamente con quienes, como en este despacho, que tengo el honor de codirigir, estamos comprometidos con la ética y la lucha contra la corrupción, sin temer enfrentarnos al poder, cuando así lo requieren los casos que atendemos.
Mi amigo César acababa de regresar de la ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Asturias 2024 y me relató la intervención del excelentísimo señor Michael Ignatieff, galardonado con el premio en Ciencias Sociales. En su discurso, Ignatieff hizo una constante alusión a la famosa fábula del erizo y el zorro, aunque sin mencionar explícitamente a su autor. Citó la idea de que “el zorro sabe muchas cosas, pero el erizo sabe una única cosa importante.” César, al escuchar estas palabras, reconoció de inmediato la referencia al poema de Goethe y, en un gesto generoso y lleno de cariño por su parte, fue a buscar un ejemplar de “Reynard el Zorro” (Reineke Fuchs) para comprármelo y dedicármelo: “Para mi amigo Santiago, que es un zorro y también un erizo.”
Reynard el Zorro es un poema épico en verso del escritor alemán Johann Wolfgang von Goethe, publicado en 1794. En esta obra, Goethe adapta un cuento popular medieval sobre Reynard, un astuto zorro que utiliza su ingenio y manipulación para enfrentarse a otros animales del bosque, representados como arquetipos de la sociedad humana. La historia comienza cuando los animales de la corte del rey león, Noble, acusan a Reynard de varios crímenes, entre ellos robos y engaños. A lo largo del relato, el zorro, que parece estar al borde del castigo, logra evadir la justicia utilizando su habilidad para mentir y jugar con los intereses y debilidades de sus acusadores. Cada vez que se le acusa, Reynard convence a los otros animales de su inocencia o promete cosas que no cumple, manipulando a todos a su favor. Incluso los animales que intentan atraparlo, como el lobo Ysengrim, terminan siendo engañados.
La sátira es un elemento central en la obra. A través del comportamiento de Reynard y los demás animales, Goethe critica la corrupción, la hipocresía y la falta de valores morales en la sociedad, especialmente en las estructuras de poder. En lugar de castigar sus malas acciones, la astucia de Reynard le permite ascender en la corte y consolidar su posición, subrayando la idea de que muchas veces el engaño y la manipulación tienen aparente éxito en la vida real… hasta que todos reaccionan con valentía, cada uno con sus habilidades y en su campo de acción propio.
.


