Este es el momento de reiterar, como juristas y ciudadanos, la necesidad de estar unidos en la defensa del Estado de Derecho. La independencia judicial no es una fórmula vacía, es la garantía de la democracia y de la convivencia y, en definitiva, de la paz social que exige el castigo a los culpables de hechos criminales cuando los mismos están acreditados y las pruebas han sido legítimamente obtenidas e incorporadas al proceso sin merma del derecho de defensa. Y esto, no se olvide, corresponde acordarlo por jueces independientes.
En este link se accede a la entrevista que hizo Luisja Sánchez, especialista periodista de tribunales, a Bernardo del Rosal, Ignacio Sánchez y a Santiago Milans del Bosch al respecto, publicada en Economist&Jurist:



