UNA ASIGNATURA PENDIENTE ENTRE LA TUTELA DE DERECHOS Y LA PREVENCIÓN DEL ABUSO

Se adjunta el link par acceder a Economist&Jurist donde se ha publicado un artículo de nuestro codirector Santiago Milans del Bosch sobre este sugerente tema, furto de su conocimiento y experiencia en tribunales.

Desde el despacho, siempre con la idea de aportar ideas y reflexiones que coadyuven a una mejora de la administración de Justicia.

La protección al denunciante: una asignatura pendiente entre la tutela de derechos y la prevención del abuso | E&J https://www.economistjurist.es/premium/la-firma/la-proteccion-al-denunciante-una-asignatura-pendiente-entre-la-tutela-de-derechos-y-la-prevencion-del-abuso/

El periodista de tribunales LuisJa Sanchez ha publicado en Economist & Jurist este artículo que le pidió a Santiago Milans del Bosch, codirector del despacho, sobre los pasos procesales siguientes tras haberse dictado por el magistrado instructor del Tribunal Supremo el auto de PA contra el Fiscal General del Estado y la fiscal jefe provincial de Madrid.

Adjuntamos el link para su localización y lectura.

https://lnkd.in/dgfpTk_8

Reflexiones sobre el “Auto de PA” del Tribunal Supremo contra el fiscal general del Estado: ¿Y ahora, qué?

economistjurist.es

El periodista especializado en tribunales y Administración de justicia, Luis Javier Sánchez ha realizado una entrevista, entre otros, a Santiago Milans del Bosch, codirector de despacho, sobre la vacatio legis de la Ley de Eficiencia Organizativa y Procesal del Servicio Público de Justicia para la revista especializada Economist & Jurist.

Adjuntamos el link de la revista, donde se contienen dichas entrevistas a diversos juristas llevadas a cabo a raíz del escrito suscrito por el consejero de Justicia de la Comunicad de Madrid al ministro de Presidencia, Justicia

y Relaciones con las Cortes.


Comunidades autónomas y operadores jurídicos reclaman que la reforma de los tribunales de instancia tenga las inversiones adecuadas | E&J

¡Feliz Navidad y próspero Año Nuevo 2025!

Todos los que formamos parte de este despacho queremos desear a nuestros amigos, clientes y sus familias unas fiestas llenas de paz, amor y unión. Recordando en nacimiento del Hijo de Dios, que tuvo como compañía, junto a María y José, a los animales; y por cuna, un pesebre, reflexionemos sobre el verdadero significado de la Navidad: descubrir que la riqueza no está en lo material sino en lo espiritual, en saber compartir, perdonar y renovar nuestras esperanzas para un mejor mañana.

Este mensaje lo acompañamos con una hermosa felicitación navideña, dibujada por Isabel Parejo, hija de un compañero, quien, con tan solo 10 años, ha querido plasmar de manera gráfica el espíritu y los valores que estas fechas representan.

Que el 2025 sea un año de éxitos, salud y felicidad para todos. Gracias por confiar en nosotros; seguiremos trabajando con dedicación y compromiso para acompañarlos en cada paso de su camino en defensa de sus derechos e intereses.

Como jurista, no puedo ocultar mi profundo malestar al observar cómo se ha truncado la trayectoria profesional del Coronel Pérez de los Cobos debido a una continua y múltiple serie de actuaciones arbitrarias, promovidas desde el Ministerio del Interior, que han sido anuladas en hasta ocho ocasiones por el Tribunal Supremo por su evidente ilegalidad. Diego Pérez de los Cobos pasa hoy a la situación de reserva por cumplir la edad reglamentaria y no habérsele promovido al empleo de General, algo que el Gobierno tenía decidido que no iba a acordar, llevando a cabo, para tal fin, constantes ilegalidades, comenzando por su cese en 2020 de la jefatura de la Comandancia de Madrid -por no incumplir un mandato dado por la autoridad judicial a miembros de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Guardia Civil en la investigación de unos delitos-, y continuando con la reiterada modificación sin justificación legal alguna del procedimiento de evaluación para ascenso a General, en el que estaba inmerso, donde había obtenido del Consejo de Generales de la benemérita Institución la máxima puntuación en todas las aptitudes, consiguiendo ser el número 1 de los Coroneles evaluados en diversas ocasiones.

No voy a hablar de la persona -su amor a España, honor, integridad, sentido del deber y de la justicia, cumplimiento de la Constitución y del resto del Ordenamiento Jurídico como base de la paz, orden y convivencia, compañerismo y disciplina- ni tampoco de lo que ya han pronunciado los jueces en sus sentencias. Pero sí quiero hacer estas reflexiones como miembro del equipo jurídico que le ha acompañado en los diversos recursos contencioso-administrativos contra la actuación administrativa emanada del Gobierno hacia su persona, que no solo revela una preocupante falta de respeto hacia el Estado de Derecho, sino que también pone de manifiesto fallos del sistema jurídico que comprometen la tutela judicial efectiva y alimentan la corrupción política que encuentra cómplices en estructuras que toleran o fomentan la arbitrariedad.

En un sistema jurídico que se precie, las sentencias del Tribunal Supremo deberían ser el punto final de cualquier controversia. Su función no es solo garantizar la legalidad, sino también proteger los derechos fundamentales de los ciudadanos, incluidos los servidores públicos. Sin embargo, cuando estas decisiones carecen de eficacia práctica y permiten que persistan -o peor aún: que se perpetúen- actuaciones arbitrarias dirigidas a un objetivo único, algo está fallando. El caso que nos ocupa es un ejemplo alarmante de cómo el incumplimiento reiterado del contenido de las sentencias puede minar la confianza en las instituciones y perpetuar la ilegalidad de la actuación administrativa y la impunidad de quien de forma reiterada se burla de la Ley, del Tribunal Supremo y de las sentencias judiciales.

La tutela judicial efectiva es un derecho fundamental consagrado en el artículo 24 de la Constitución. Su vulneración afecta no solo a las víctimas directas, sino también a la esencia misma de nuestro ordenamiento jurídico. Cuando las sentencias judiciales se incumplen mediante nuevos actos administrativos igual de ilegales -así lo ha dicho el Tribunal Supremo-, se despoja a los ciudadanos de la protección que les garantiza el sistema y se abre la puerta a la anarquía jurídica quebrando el principio de seguridad jurídica.

Es fundamental que este tipo de situaciones se analicen y se corrijan de manera urgente: resulta indispensable fomentar una cultura de respeto hacia las decisiones judiciales y establecer mecanismos legislativos efectivos para eliminar el efecto perverso de la arbitrariedad en la Administración pública y garantizar el sometimiento de la misma a la legalidad.

Las sentencias de asuntos “que se ganan” no han de valer sólo para enmarcarlas, sino para corregir abusos y ofrecer el efecto pedagógico de lo que se ha de hacer y lo que no.  El Estado de Derecho no puede ser una ficción. Cuando las decisiones del Tribunal Supremo se convierten en papel mojado, todos perdemos. Es hora de reclamar un sistema en el que la legalidad y la justicia no sean meras palabras, sino pilares fundamentales que guíen la actuación de quienes tienen en sus manos la responsabilidad de servir al bien común.

Santiago Milans del Bosch

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